El Esquema de Conectividades Ecosistémicas (ECE) de Corantioquia: una determinante ambiental para articular la función ecológica del territorio
Resumen
La creciente fragmentación de los ecosistemas naturales, producto de la expansión urbana, agropecuaria y minera, ha intensificado el aislamiento de parches de vegetación, generando efectos negativos sobre la biodiversidad, tales como la pérdida de conectividad genética, la disminución de la resiliencia ecológica y la reducción de la oferta ecosistémica. A pesar de los esfuerzos restaurativos que se realizan en diversos territorios estos suelen ser acciones aisladas, motivadas por buenas intenciones, pero carentes de una directriz regional que garantice su coherencia espacial y funcional. Esta ausencia de coordinación ha llevado a que muchas iniciativas se desarrollen bajo lógicas locales fragmentadas, desconectadas entre sí configurando un mosaico de islotes ecológicos con baja funcionalidad sistémica.
Frente a esta problemática, Corantioquia plantea consolidar una estrategia regional de largo plazo para articular ecológicamente su territorio: el Esquema de Conectividades Ecosistémicas (ECE), adoptado mediante la Resolución 040-RES2312-6660 de 2023. Aunque su adopción ha generado inquietudes por tratarse de una nueva determinante ambiental, el ECE no impone restricciones absolutas al uso del suelo, sino que propone una planificación territorial orientada desde la funcionalidad ecológica. Su enfoque reconoce la necesidad de superar las visiones fragmentadas y territorios administrados de forma parcelada, proponiendo en cambio una red interconectada de nodos estratégicos y rutas funcionales que atraviesan los límites administrativos.
Como resultado del proceso técnico, se identificaron 2.021 redes ecológicas que abarcan aproximadamente 846.049 hectáreas dentro de la jurisdicción de Corantioquia. La red fue diseñada a partir de modelos de calidad de hábitat generados para siete especies paisaje y una matriz de resistencia multiespecie, que simula las condiciones del territorio para la movilidad biológica. Se seleccionaron nodos clave (áreas con más de 50 hectáreas de importancia para
la biodiversidad), tomando como referencia el rango de hogar y los requerimientos de dispersión de la Guagua Loba (Dinomys branickii), especie sombrilla empleada como criterio base del modelo.